Tres de los más innovadores y populares actualmente tratamientos para el abordaje dermoestético facial de forma sistemática y planificada son la existencia de los Skinboosters, los Polinucleótidos y los Exosomas.
Aunque muchas veces se mencionan en el mismo contexto, cada uno de estos tratamientos tiene un origen, técnica y objetivo distintos.
Skinbooster: Derivan del ácido hialurónico, una molécula que se encuentra naturalmente en nuestro cuerpo. En este tratamiento, el ácido hialurónico se formula para ser más fluido, de forma que pueda hidratar y revitalizar sin aportar volumen excesivo.
Polinucleótidos: Son fragmentos de ADN obtenidos, generalmente, a través de fuentes naturales como el ADN de salmón purificado. Están diseñados para estimular los procesos de regeneración celular y mejorar la calidad de la piel desde el interior.
Exosomas: Se extraen de células madre mediante procesos de biotecnología avanzada. Son microvesículas cargadas de proteínas, factores de crecimiento y otras moléculas que ayudan a la comunicación celular y a la reparación tisular.
Skinbooster:
Composición: Ácido hialurónico reticulado de baja densidad.
Mecanismo: Hidrata profundamente la piel y mejora su elasticidad y luminosidad al retener agua en la dermis.
Polinucleótidos:
Composición: Cadenas de ADN con propiedades regenerativas y antioxidantes.
Mecanismo: Estimulan los fibroblastos para producir colágeno y elastina, además de mejorar la microcirculación y la oxigenación de la piel.
Exosomas:
Composición: Nanopartículas que contienen ARN, proteínas y factores de crecimiento.
Mecanismo: Favorecen la regeneración celular, la reparación de tejidos y la reducción de inflamación.
Skinbooster:
Hidratación profunda de rostro, cuello y escote.
Mejora de la textura y luminosidad de la piel.
Ideal para pieles jóvenes o como complemento a otros tratamientos.
Polinucleótidos:
Rejuvenecimiento en pieles más maduras.
Mejora de la elasticidad, firmeza y tono cutáneo.
Indicado para tratar zonas con cicatrices, marcas o daño solar.
Exosomas:
Reversión de signos avanzados de envejecimiento.
Reparación de tejidos dañados o inflamados.
Potente acción antienvejecimiento, ideal para pieles exigentes o con estrés oxidativo.
Skinbooster: Resultados visibles a los pocos días, con efecto de hidratación y frescura. Se recomienda una sesión mensual durante 2-3 meses.
Polinucleótidos: Mejora gradual de la textura y calidad de la piel desde las primeras semanas. Se sugiere una pauta de 3-4 sesiones iniciales.
Exosomas: Cambios visibles desde la primera aplicación, con progresiva mejora en firmeza, densidad y luminosidad de la piel. Ideal como tratamiento de continuidad.
La elección del tratamiento dependerá del estado de tu piel, tus necesidades estéticas y tus objetivos a largo plazo. Todos ofrecen grandes beneficios, pero cada uno actúa de forma distinta:
Si buscas hidratación profunda y frescura inmediata: Skinbooster.
Si quieres mejorar la calidad cutánea y estimular la regeneración celular: Polinucleótidos.
Si necesitas un tratamiento intensivo y global para rejuvenecer tu piel desde dentro; Exosomas.
Es absolutamente necesario un diagnóstico personalizado para seleccionar el tratamiento más adecuado para cada paciente, siempre con la tecnología más avanzada y el respaldo médico especializado y certificado necesario.
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